Psicología del espacio.

Vivimos en casas, trabajamos en oficinas, paseamos por las calles, los parques, el campo. Cada día habitamos múltiples espacios sin darnos cuenta de hasta qué punto nos influyen, incluso a niveles muy profundos.

Al desarrollar gran parte de nuestras actividades –y vidas- en interiores, los espacios que habitamos adquieren un papel muy relevante en lo que respecta a nuestra percepción, repercutiendo notablemente en nuestro comportamiento psicológico. 

Como vemos, espacio y estado de ánimo están relacionados. De ahí que los profesionales que aplican la psicología en el diseño de interiores tenga en cuenta las características personales de su cliente, así como su forma de ser, a la hora de crear un espacio.

Ahora bien, ¿cómo pueden influirnos los espacios a nivel psicológico? ¿Qué sensaciones pueden despertar en nosotros los diferentes tipos de espacios y decoraciones? Veamos algunos aspectos importantes sobre ello.

  • Amplitud. Suelen asociarse a tranquilidad y descanso.
  • Complejidad. Nos transmite una sensación de desafío y reto, lo que puede resultar atrayente.
  • Coherencia. A medida que el espacio y los objetos sean más homogéneos se experimentará una sensación agradable y de comodidad.
  • Textura. Cuanto más suave, mayor es la sensación de agrado. No obstante, no solo ocurre a nivel de tacto, sino también con el resto de sentidos.
  • Identificabilidad. Si un objeto o un rincón determinado resulta fácilmente identificable, la sensación que nos transmitirá será agradable. En caso contrario, puede generarnos tensión e intranquilidad hasta que descifremos su significado.
  • Color. Cada color está asociado a un registro de emociones determinado. Por ejemplo, el negro suele estar asociado al pesimismo y la agresividad; el blanco a la pureza; el amarillo con la felicidad y el verde con sentimientos de armonía, esperanza y paz.
  • Social. Los espacios también son para compartir, de hecho hay determinados espacios que están diseñador con ese fin. Por esta razón, en ocasiones solemos buscar espacios que nos resulten óptimos para realizar actividades con los demás.
  • Temperatura. Se trata de la sensación térmica asociada a los espacios. Nos resultará más cómodo o no, según nos agrade más el frío o el calor.

La distribución de los espacios así como la disposición de los elementos que lo conforman y el color que se utiliza nos influyen. De hecho, existen una serie de recomendaciones desde la psicología en el diseño de interiores para decorar una casa:

  • Es preferible los tonos pasteles que las las tonalidades grises y blancas, ya que estas últimas dan un toque impersonal y la gama pastel brinda una sensación de relajación e intimidad.
  • La amplitud genera sensación de libertad y tranquilidad, de ahí que se recomiende no recargar demasiado.
  • Personalizar los espacios con fotos o con objetos que tengan un significado personal importante favorece que las personas se sientan más cómodas.

Para concluir, no hay que generalizar, cada persona es diferente y los diseños deben estar adaptados a cada uno de manera que nos sintamos cómodos en un lugar con armonía. 

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